La responsabilidad penal de las personas jurídicas y otras entidades colectivas: cuando la conducta castigada no es la propia.

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La responsabilidad penal de las personas jurídicas y otras entidades colectivas: cuando la conducta castigada no es la propia.

Con el devenir del tiempo y el avance en el intercambio comercial, la necesidad de proteger la participación y el patrimonio de los socios integrantes en las entidades comerciales, que indefectiblemente, recurrían cada vez más a la conformación de un conglomerado para la explotación de una actividad comercial o de servicios específicos por el beneficio de compartir los gastos y repartir las ganancias, ha degenerado en la creación de lo que, desde el punto de vista doctrinal, se conoce como las personas jurídicas, haciendo alusión a los colectivos que tienen la plena capacidad de adquirir obligaciones y ser sujetos de derechos sin, naturalmente, una presencia física en sí misma, pero compuesta por sujetos físicos o jurídicos.

En la Republica Dominicana, el reconocimiento de la personalidad jurídica está resguardado por la Ley No. 479/08 sobre las Sociedades Comerciales y Empresas Individuales de Responsabilidad Comercial y  la Ley 3/02 sobre Registro Mercantil en el entendido de que dichas sociedades adquieren esa capacidad de obligar y de obligarse una vez que han sido matriculadas en el Registro Mercantil, salvo las excepciones que la propia normativa prevé.

Desde el punto de vista práctico, si bien es cierto que este reconocimiento de plena capacidad de las personas jurídicas les resulta muy útil para la realización de los actos de comercio o relativos a sus fines particulares para el desarrollo de los mismos, no lo es menos el hecho de que éstas también deben ser responsables por los daños o lesiones que causen a terceros y que, para los fines del presente escrito, puedan constituir trasgresiones a las normas de carácter penal. De ahí, entonces, es que se establece la teoría de que las personas jurídicas tienen responsabilidad penal.

Sin embargo, y como suelo decir en las clases que imparto, si la persona jurídica no tiene voluntad ni manos para traficar, falsificar, blanquear capitales, contaminar, en fin, para cometer una infracción, cómo podría entonces ser responsable por la misma? En sistemas legales como el anglosajón existen previsiones que castigan el comportamiento indebido de la empresa cuando ha sido realizado en su provecho o en nombre de ésta, obviamente a través de las personas que las componen.

En los últimas décadas, ha habido una importante discusión en el entorno europeo respecto al reconocimiento de la responsabilidad penal de las personas jurídicas, sobre todo, basada en el hecho de que no debería considerarse a la empresa un sujeto pasivo del delito y, por ende, se propugna por la creación de regulaciones, conocidas como programas de cumplimiento, o compliance, en su acepción anglosajona, cuyo objetivo es reducir los riesgos penales, en este caso, a los que la empresa podría enfrentarse y lograr la determinación de la persona física que cometió la infracción dentro de la misma, para que finalmente, se castigue a ésta y no a la empresa “por el hecho de otro”.

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