Falta de competitividad y productividad estanca el crecimiento del Caribe

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El peso, moneda dominicana

Aunque República Dominicana ha encontrado la senda del crecimiento sostenido durante los últimos años, la realidad es que gran parte de las economías caribeñas no han sabido seguirle los pasos.

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las economías caribeñas casi no han crecido en las últimas tres décadas. El último crecimiento importante se dio en los años 80 con una importante expansión del turismo y de la producción de banano, pero la pérdida de competitividad en el mercado del banano y la aparición de otros destinos turísticos de características similares ha menguado este crecimiento. Además, los países caribeños se encuentran en su mayoría severamente endeudados y con opciones limitadas para promover el crecimiento desde la inversión pública.

Los economistas como los hacedores de política coinciden en que el crecimiento económico de esta región dependerá de la capacidad del sector privado de aumentar su productividad y de competir en nuevos mercados.

Y es que las empresas en el Caribe enfrentan mayores dificultades para acceder a crédito que en otros países pequeños y que el 26% de las firmas considera que las dificultades para financiarse son un obstáculo severo para crecer. Estos problemas de financiamiento impactan negativamente sobre su capacidad para innovar y ser más productivas.

Además, los resultados muestran que las empresas gerenciadas por mujeres tienen dificultades adicionales para acceder a financiamiento, lo que ayuda a explicar una brecha de productividad que se encontró entre estas empresas y aquellas gestionadas por hombres.

Asimismo, el tiempo para exportar tiene un impacto negativo sobre el gasto de las empresas en innovación. En promedio, toma más del doble del tiempo para exportar desde el Caribe que desde otros países comparables de Centroamérica, y el costo de cumplir con la documentación es mucho más caro.

Por otro lado, existe una débil protección de la propiedad intelectual, lo que provee pocos incentivos a la innovación. Adicionalmente, un contexto de bajas capacidades en la fuerza laboral hace que a las empresas potencialmente innovadoras les sea más difícil descubrir, incorporar y absorber nuevos conocimientos. En efecto, las empresas caribeñas que emplean proporciones más altas de trabajadores calificados tienen mayor probabilidad de innovar.

Asimismo, la región se caracteriza porque las empresas tienen vínculos débiles con universidades, así como dificultades para colaborar con laboratorios, centros de investigación e incluso otras compañías del mismo sector. Se encontró que esto impacta negativamente en la innovación al disminuir las oportunidades para co-crear y difundir conocimiento.

Por último, los expertos sostienen los apagones eléctricos impactan en gran medida las empresas, las cuales tienden a reducir el número de empleados fijos. Casi todos los empleos perdidos ocurren entre mujeres. La pérdida de empleos en la firma promedio equivale a unos US$40,000 perdidos en términos de salarios.

 

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