Comercio dominicano se transforma y enfrenta nuevos retos Actualmente el 40.4 por ciento de empresas nacionales pertenecen al renglón comercio

0
80

 

 

Por Zonia Tejada

Los avances tecnológicos y las nuevas infraestructuras marcaron el cambio en el comercio de República Dominicana, que empujado por la globalización se montó en el carro de la modernidad que traen consigo los grandes centros comerciales y equipos digitales que simplifican la relación entre clientes y vendedores.

La introducción del Código de Barras y la aparición de locaciones como Plaza Central marcaron este proceso, que continua en la medida que llegan al país nuevos productos, tiendas, marcas y nuevas formas de comercialización de bienes y servicio, destaca Antonio Ramos, presidente de la Organización Nacional del Comercio (ONEC).

“La logística también cambio, hoy tenemos formas diferentes de trabajar con tecnología de punta como el control de inventarios, se ha producido una transformación en todo el sentido. Se ha pasado de la calle tradicional  al centro comercial con seguridad, más ofertas y con esto un incremento general de las plazas comerciales”, reflexiona el empresario.

A su juicio, esto ha impulsado una migración de tiendas grandes y pequeñas a centros comerciales, porque le ayudan a optimizar los procesos operativos, aunque deben pagar alquiler, mantenimiento y las áreas comunes.

Los márgenes de beneficios del comercio están afectados, explica Ramos, por los altos costos operativos que incluyen renglones como la electricidad, la seguridad, la construcción de los recintos comerciales que elevan los pagos de alquileres, pero a pesar de ello los precios de los productos se mantienen razonables.

“Tenemos un consumidor deprimido y hay que pelear el peso”, recalca el empresario.

Otro problema grave para el comercio es la informalidad con que operan muchos negocios, a lo que atribuye el empresario que algunos comercios vendan más barato, porque no pagan impuestos. Otro factor elemento que afecta los comercios son los bajos salarios que se pagan en el país. “Los salarios en RD son muy bajos”, recalca Ramos.

“Como subirlos es un trabajo arduo que se tiene por delante, es un balance delicado entre salarios e índice de precios”, plantea, para de inmediato pasar al tema de la seguridad ciudadana que, en estos momentos, es otra de las grandes preocupaciones de los sectores productivos del país. “A todos nos afecta en el país, todos queremos estar en la casa a las 6:00 de la tarde”.

Ramos confiesa, que  no es experto en temas de seguridad, pero entiende que el director de la Policía Nacional está haciendo algo.

Futuro del comercio

Las perspectivas del comercio dominicano, de acuerdo al presidente de ONEC, son buenas, con el auge de los hipermercados y la tendencia es a la especialización de las tiendas por marcas, también al crecimiento de las franquicias, lo cual es una tendencia mundial y el mercado dominicano  no escapa a ello.

En cuanto a los centros comerciales, a su juicio, estos crecieron en cantidad más rápido que el tamaño del mercado, por lo que no se vislumbra la construcción de nuevas plazas, por el  contrario su pronóstico es que habrá un estancamiento en este nicho de negocios.

Ramos cita como una de las necesidades para el crecimiento de un comercio sano es la mejoría en la infraestructura de servicios de  entrega más confiables y mejorar la legislación de quien recibe el producto. “La dinámica de las ciudades dominicanas no ayuda al comercio y por eso el crecimiento de los centros comerciales”.

Un segmento de negocios que a su entender no tiene futuro en el comercio local, es el turismo de compras en Santo Domingo, porque el tipo de visitantes que viene al país es a los resort de sol y playa, mientras los otros vienen a negocios.

“Tendríamos que cambiar el tipo de turismo que se hace en el país, porque la gente quiere comprar más barato que en su país de origen”, advierte Ramos.

DEJA UNA RESPUESTA